La videovigilancia de Xeqmate para comunidades reúne en una sola plataforma lo que hoy suele estar repartido: cámaras con grabación, conserjería digital con registro de visitas y paquetería, app del vecino y lectura de matrículas en la entrada de vehículos. Para el presidente y el administrador de fincas, eso significa un proveedor, una suscripción y un único sitio al que acudir cuando alguien pide unas imágenes.
Para comunidades de propietarios, Xeqmate entrega videovigilancia con grabación, conserjería digital y app del vecino en la misma plataforma. Las cámaras que ya tiene la comunidad entran por RTSP, RTMP o P2P, sin cambiar de equipos; la conserjería registra visitas, proveedores y paquetería; el vecino reserva zonas comunes y autoriza visitas desde la app; y la lectura de matrículas (LPR) registra los vehículos en la entrada. Todo con permisos por usuario y traza de auditoría.
El detalle de la rutina de conserjería —visitas, proveedores, paquetería, objetos perdidos, mantenimientos, relevo de turno— y de la app del vecino está en la página de control de accesos y conserjería digital. Aquí el foco es qué cambia en el día a día del presidente y del administrador de fincas cuando las cámaras y la conserjería pasan a vivir en el mismo sistema.
Menos contratos, menos pantallas para el conserje, menos "¿en qué sistema estaba eso?".
Las cámaras del portal, el garaje y las zonas comunes entran en la plataforma sin cambiar de equipos, con grabación en la nube o en servidor local y reproducción en línea de tiempo.
Visitas, proveedores, paquetería, objetos perdidos, mantenimientos y relevo de turno registrados en la plataforma: buscables, sin cuaderno de papel.
Reserva de zonas comunes, avisos y recibos, autorización de visitas por invitación con autoalta y apertura de incidencias, directamente desde el móvil del vecino.
Lectura automática de matrículas en la entrada: búsqueda de lecturas por periodo, alertas de matrícula y registro de qué vehículo entró y cuándo.
Es la petición que más le llega al presidente: de un vecino, del administrador o de la policía con un requerimiento. La plataforma está pensada para responderla bien.
La grabación solo existe dentro de la ventana de retención contratada, y por eso la elección del plan importa, como se explica a continuación.
El plan de grabación de cada cámara combina resolución y días de retención (7, 15 o 30 días, por ejemplo); el vídeo anterior a la ventana se descarta automáticamente. El criterio para elegir es el plazo en el que alguien pediría una imagen: las comunidades suelen trabajar con 15 a 30 días, tiempo para que el vecino vea el rayón en el coche, para que el administrador investigue una incidencia o para que llegue un requerimiento. En España conviene además revisar el plazo máximo de conservación aplicable a la videovigilancia. Los puntos críticos pueden usar ventanas mayores, cámara a cámara.
¿Necesitas conservar un fragmento para siempre? No hace falta subir la retención por eso: basta con cortar el fragmento y descargarlo; el archivo puede guardarse fuera de la plataforma. El modelo está detallado en la página de grabación en la nube.
La imagen de una persona es un dato personal: el acceso a las cámaras de la comunidad necesita una norma, no una contraseña compartida.
Cada usuario tiene su propio rol y permisos: el conserje opera la portería y las cámaras de la entrada, el personal de mantenimiento ve lo que su función exige, y el presidente y el administrador ven la gestión. Nadie comparte usuario.
Consultas, visualizaciones, cortes generados y acciones administrativas quedan en la traza de auditoría: la base para responder con seguridad a las reclamaciones de los vecinos.
Cumplimiento del RGPD: base jurídica, finalidad y transparencia, retención bajo control de la comunidad, entrega del mínimo necesario a quien tiene legitimación y doble factor (2FA) disponible.
No. Cámaras IP, DVR y NVR de cualquier marca entran en la plataforma por RTSP, RTMP o P2P. La lectura de matrículas y el resto de analíticas se ejecutan en el servidor de la plataforma, así que no hacen falta cámaras especiales.
La retención es configurable por cámara (7, 15 o 30 días, por ejemplo). Las comunidades suelen trabajar con 15 a 30 días, plazo suficiente para que llegue la mayoría de las peticiones de imágenes, teniendo en cuenta además el plazo máximo de conservación aplicable en España. Los fragmentos importantes pueden cortarse y archivarse fuera de la plataforma, sin subir la retención.
El operador localiza el hecho en el reproductor y descarga el corte (hasta 60 minutos por fragmento, disponible 30 días). Para peticiones sobre vehículos, el informe de lecturas del LPR se exporta a CSV, Excel o PDF. La auditoría registra quién generó y quién consultó qué. La regla práctica: entregar el fragmento del hecho a quien tiene legitimación: el afectado, el responsable de la finca o la autoridad con requerimiento.
Sí. El módulo de control de accesos cubre la rutina de la conserjería (visitas, proveedores, paquetería, objetos perdidos, mantenimientos, relevo de turno) y la app del vecino (reservas, avisos y recibos, invitaciones de visita con autoalta, incidencias), en el mismo sistema que las cámaras.
Solo si el administrador lo quiere. Cada usuario tiene su propio rol y permisos y accede únicamente a las sedes, cámaras y módulos habilitados. Todas las acciones quedan registradas en la traza de auditoría.
La plataforma se diseñó teniendo en cuenta el RGPD: acceso por permisos, traza de auditoría, retención bajo control de la comunidad y transparencia. La política de entrega de imágenes la define la comunidad; la plataforma aporta los instrumentos para cumplirla y acreditarla.
30 minutos con nuestro equipo: conectamos una cámara de la comunidad en directo, recorremos la conserjería digital y la app del vecino, y sales con el coste de tu escenario.
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